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Marco globalA.1 Evolución histórica

La Formación Profesional Reglada: Apuntes legislativos desde sus inicios estatutarios hasta la LOGSE

Las primeras iniciativas de Formación Profesional se encuentran en las Escuelas de Artes y Oficios de finales del Siglo XIX.

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Año:2006

Autor/es

  • Borrero Domínguez, Claudio

Filiación: Universidad de Extremadura

Comunidad Autónoma:Extremadura

Revista:Revista de Ciencias de la Educación , Vol/nº: 206 , Páginas: 191-210

Palabras clave: Gremio,Artesanal,Formación Profesional,trabajo,industrial,oficial,maestro,Escuela del Trabajo,Títulos profesionales,Categorías Laborales,laboral,economía,empleo,Mercado de Trabajo,Enseñanza Técnica,Ciclo,Módulo,Empresa

Resumen

Las primeras iniciativas de Formación Profesional se encuentran en las Escuelas de Artes y Oficios de finales del Siglo XIX. El punto de partida de la Formación Profesional se sitúa en el Estatuto de Formación Profesional de 1928 y, con él, la creación de las Escuelas Elementales del Trabajo que perduran hasta mediados del Siglo XX. Con la Ley de Formación Profesional de 1955 se establece un sistema normalizado que crea los oficiales y los maestros industriales. La Ley General de Educación de 1970 plantea una Formación Profesional que ofrece una salida de los estudios generales hacia una formación técnica y una continuación en la formación integral. La Formación Profesional derivada de la LOGSE se presenta estructurada en ciclos y módulos profesionales y comprende una formación profesional de base para la Educación Secundaria Obligatoria y una formación profesional específica organizada en ciclos formativos de grado medio y superior.

Objetivos / Hipótesis

Realizar un recorrido histórico de la Formación profesional desde sus inicios estatutarios hasta la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE).

Tipo de Investigación y Metodología

Investigación Descriptiva - Histórica-Normativa // Cualitativa

Detalle: Metodología cualitativa, estudio teórico-descriptivo a través del recorrido histórico de la Formación Profesional desde sus inicios hasta la LOGSE. 

Participantes / Muestra

  • Fuentes Documentales.
  • Normativa.

Detalle: Legislación en materia de Formación Profesional es España.

Instrumentos

  • Revisión documental.
  • Análisis normativo.

Resultados / Conclusiones

No se puede hablar de Formación Reglada como tal, hasta los primeros años del siglo XX, con la legislación estatutaria de la Dictadura Militar primorriverista y, más concretamente, con el Estatuto de Formación Profesional de 1928. Hasta esa fecha, la Formación Profesional no contaba para el sistema escolar, debatiéndose en un sinfín de disposiciones legislativas y administrativas poco aprovechadas, traduciéndose en centros dispersos de distinto origen y desconectada del mundo laboral. De esta época destacan las Escuelas de Artes y Oficios, enseñanza no reglada que aparece en el último tercio del siglo XIX y que fue el “despertar” en la evolución y posterior desarrollo de la Formación Profesional.

El Estatuto de 1928, nacido en el Ministerio de Trabajo y Comercio, alejado del Ministerio de Instrucción, no hizo más que generar una enseñanza profesional sostenida por distintas instituciones, escasamente puesta en práctica y poco considerada con respecto a la otra enseñanza media abocada a la Universidad. De su paso destacamos las famosas Escuelas del Trabajo, con su estructura formativa del aprendiz, oficial y maestro, que serían la base de la futura Formación Profesional Industrial de 1955.

Hasta la llegada de la Formación Profesional Industrial de 1955 no podemos hablar de un sistema normalizado y de una verdadera transformación de la FP. Anteriormente, con la reforma de la Enseñanza Media y Profesional de 1949 y la creación de los Institutos Laborales, se intentó incluir las enseñanzas técnicas en la enseñanza general. Esta reforma, que si bien ayudó a extender la enseñanza sobre todo a las zonas rurales, fue más utilizada como el paso a estudios superiores que como una formación técnica que permitiese la incorporación al mundo laboral.

A pesar de que la Ley de 1955 fue la última de la legislación educativa de la época, nacida para actualizar el Estatuto de 1928, crea una enseñanza estructurada en ramas y categorías (el oficial y el maestro), con participación del mundo empresarial y una mejora en la cualificación profesional. Sin embargo, hay que reseñar que la Formación Profesional continuó fuera del Sistema Educativo, sin apenas vía de acceso y con poca aceptación social en una población que seguía prefiriendo el recién remodelado Bachillerato General de 1953.

Con el avance industrial de la década de los sesenta vuelve a replantearse la enseñanza profesional. La LGE de 1970 expuso un modelo de Formación Profesional en tres grados: el primero como complemento a la educación básica y cursado mayoritariamente por los alumnos que no terminaban la EGB; el segundo, más especializado, concebido en primera instancia para los que terminaban el BUP pero que, finalmente, fue cursado por los alumnos que terminaban el primer grado; y un tercero para los que terminaban un primer ciclo universitario y que nunca llegó a desarrollarse.

Esta Formación Profesional, a pesar de impartirse en centros específicos, si quedó vinculada e integrada en el sistema educativo al permitir convalidaciones y accesos con los estudios generales. No obstante, la crisis de los setenta, un calendario de difícil aplicación, la escasez de recursos y la sensación de interinidad, desconcierto e improvisación que supuso su larga implantación, marcaron su éxito. A ello, unimos unos estudios excesivamente academicistas, abocados al fracaso escolar; el escaso valor del primer grado, más como extensión de la escolaridad que como verdadera capacitación profesional; su propuesta de final de estudios y acceso al mundo laboral no fue compartida; la escasa titulación de su profesorado.

No será hasta la década de los noventa, con la aparición de la Formación Profesional derivada de la LOGSE (1990), cuando se advierta la verdadera reforma de la Formación Profesional. Se pretenden potenciar los aspectos escasamente considerados en su devenir histórico y que avocaban a la Formación Profesional a una modalidad de enseñanza escasamente valorada y con poca aceptación social.

La nueva FP rechaza el sistema educativo binario y se inicia y generaliza para toda la población en la etapa de secundaria. Se inserta en el sistema educativo y es impartida en los mismos centros que la educación general. Es una Enseñanza Profesional que se fundamenta en una sólida formación de base, para continuar con una formación específica de grado medio y superior, impartida en la etapa postobligatoria con el fin de evitar las elecciones tempranas e irreversibles. Se presenta conectada con las diversas etapas formativas y adaptada al desarrollo regional, en permanente actualización autónoma para responder a las demandas del sistema productivo y compartiendo con la empresa el diseño de las cualificaciones y la estructura formativa. La Formación Profesional se relacionada con el entorno laboral y está alejada de modelos anteriores, excesivamente academicistas, organizados en materias y asignaturas generalmente descontextualizadas.

Para terminar, podemos decir que, a pesar del buen balance de la FP, es necesario seguir mejorando en aspectos como una buena regulación del sistema de formación del profesorado, la necesidad de seguir el ritmo que marca el mercado laboral y la posibilidad de un mayor intervencionismo de otros ministerios como el de trabajo y del mundo empresarial.

Otros documentos relacionados

En colaboración con:

  • Fundación Bertelsmann
  • Universidad de Murcia
  • Universitat de Barcelona

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