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24 de Enero de 2021 / General

Día Internacional de la Educación, Día de la FP

Carta de Juan Carlos Lauder, Director de Fundación Bankia.

Ha pasado casi un año desde que el mundo empezó a encarar uno de los mayores desafíos a los que ha tenido que hacer frente en su historia reciente, la pandemia COVID 19. Un desafío que ha impactado en todos los sectores sociales, en el sistema productivo y, por supuesto, en la educación.

Según Naciones Unidas, cerca de 1.600 millones de estudiantes de 190 países se han visto afectados durante esta pandemia, lo que equivale al 94% de los estudiantes de todo el mundo, una cifra que llega al 99 en países con ingresos medios bajos.

En nuestro país, todo el sistema educativo se vio obligado a afrontar un confinamiento total que nunca antes habíamos imaginado, interrumpiendo nuestra actividad diaria y reformulando muchas de nuestras actividades cotidianas.

De la noche a la mañana, la formación a distancia entró en nuestras casas apoyada más por la profesionalidad y el tesón de los docentes que por una preparación gradual adecuada o una disposición de medios suficiente. Y ello pese a que, según la OCDE, sólo el 38% de los docentes incorporaban formación telemática en sus clases antes de la pandemia.

Hoy los Google Classroom, Moodle, Genially, Jitsi o Zoom son habituales en nuestras casas y hoy, Día Internacional de la Educación, toca dar las gracias a los profesores.

La Educación, con mayúsculas, no es solo un derecho fundamental, sino que es un derecho habilitante que prepara a la persona para poder desarrollarse plenamente en la sociedad en la que se integra. Una sociedad no puede considerarse completa si tiene un déficit educacional y cualquier sociedad se arriesga a perder parte de su ser si asume como natural un parón educativo como al que nos confrontó la COVID.

Es a ese reto, al que nuestros docentes respondieron también con mayúsculas, encarándolo con un impulso en la innovación del sector educativo que nos hubiera costado años implementar si se hubiera hecho de modo gradual. No fue lo ideal, pero era lo necesario.

Docentes de cualquier etapa escolar y de cualquier modalidad formativa. Desde la educación universitaria a la infantil, pasando por supuesto por la FP, con la que en Bankia y en Fundación Bankia tenemos un contacto más directo.

Ahora, encarando la salida de este desafío gracias a la vacunación toca mirar atrás para ver lo superado y lo conseguido y, con tiempo, decidir qué mejoras queremos introducir en la educación de nuestro futuro.

Hace medio siglo, el reto que como país teníamos por delante era completar la escolarización de todos los menores de 12 años, a lo que siguió la ampliación de la educación obligatoria, la extensión de los estudios superiores, o la incorporación y, sobre todo, el manejo de los idiomas al currículo académico.

Hoy la internacionalización sigue siendo uno de nuestros principales desafíos, junto a otros como la digitalización- presente en todas las etapas y en todos los procesos educativos- y junto a una nueva necesidad común a todas las profesiones: las competencias del siglo XXI.

Habilidades como autonomía, iniciativa personal, empatía, gestión de proyectos, adaptabilidad, innovación, trabajo en equipo se han convertido en una necesidad para todos los alumnos y para todos los entornos educativos.

Necesitamos incorporarlas a la enseñanza y al aprendizaje. Es ahí donde cabe fomentar nuevos modos de formación, como el aprendizaje por retos, la vinculación a la realidad, donde los estudiantes cobran pleno conocimientos de la aplicación práctica de la teoría.

Y es ahí donde la FP cobra un papel clave, tanto por su capacidad para aplicar la enseñanza por retos como por dar respuesta a las necesidades del futuro, la FP no sólo ha de ser tenida en cuenta a la hora de abordar esos retos futuros, sino que muchos de ellos han de construirse en torno a ella.

Debemos reimpulsar la orientación personal para que deje de ser una mera orientación educativa para convertirse en un proceso que nos acompañe a lo largo de la vida, abriendo la mente de los jóvenes a todas las posibilidades que les ofrece el mercado y facilitándoles toda la multitud de vías formativas que existen para conseguir sus objetivos.

Para todo ello necesitamos un compromiso de todos los sectores de la sociedad, un impulso de la colaboración público- privada y una mayor implicación de la empresa en tareas formativas. Una empresa formadora de talento, del que se nutra y del que nutra a la sociedad.

En Bankia, se ha asumido ese compromiso a través de la creación del programa de FP Dual Bankia y de la constitución de Fundación Bankia por la Formación Dual, que yo mismo dirijo. Desde su puesta en marcha hace casi cinco años, nos hemos dedicado de modo íntegro a la promoción de la FP. Es por ello que hoy no podíamos dejar pasar este Día Internacional de la Educación para recordar su importancia como modalidad formativa y como eje de empleo. Creemos firmemente que es la hora de la FP, la hora de su prestigio y de su reconocimiento como innovación, vanguardia, tradición y, sobre todo, incorporación al mercado laboral.

 

Firmado:
Juan Carlos Lauder
Director de Fundación Bankia

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